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Es la bofetada de humedad en el primer aterrizaje en Santo Domingo, es el primer encuentro con tu idioma hablado y moldeado a su estilo por gentes nuevas, es el primer amor a orillas de paisajes caudalosos y desafiantes. El primer encuentro con América es la mayor emoción al alcance de la mano de un español. Como llegar a la luna debe ser. Cada uno de nosotros ha pensado esa primera vez en los personajes de esta novela o en otros similares que construíamos en nuestra imaginación. Cuántas veces nos hemos subido a un caballo de ficción para cruzar los Andes o hemos creído destruir nuestras naves al desembarcar en Veracruz. Pero, en mi caso, sólo soy periodista y he tenido que interrumpir mis sueños más de lo deseado para conocer también las realidades de nuestra cruel y hermosa América. Soñemos ahora con D. Lucas, el hidalgo segundón.
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