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"El Secreto del Emperador"

Por Uva de Aragón

Resumen de las palabras pronunciadas en la presentación de "El Secreto del Emperador" por Alfredo García Francés, el 23 de junio del 2005, en el Centro Cultural Español en Coral Gables

Nos convoca hoy la presentación de la obra narrativa de Alfredo García Francés, y en especial su novela "El secreto del Emperador". García Francés, editor gráfico del prestigioso rotativo español El País, posee un largo y exitoso expediente en el mundo del periodismo, que incluye el Premio Nacional en 1984. Las mejores publicaciones de la España moderna-Cambio 16, Interviú, Triunfo, Diario 16- recogen su labor como reportero gráfico. Ha cubierto acontecimientos importantes a lo largo de las últimas cuatro décadas, desde el convulso 1968 hasta nuestros días.

En los últimos años, a su labor como periodista ha añadido la de narrador. Y ha comenzado esta nueva vertiente de su carrera con una trilogía de novelas de caballería, El tiempo de las mariposas, de la cual ya han visto la luz las dos primeras: El hidalgo segundón y El secreto del emperador. Comentaremos en particular esta última.

Primero recordemos que, aunque los gérmenes de la novela se remontan a la antigüedad grecolatina, el género se consideraba literatura menor. Otra vertiente de la narrativa nos viene de la India, Persia y Arabia, como los cuentos árabes de Las mil y una noches. Es a fines de la Edad Media que van apareciendo por Europa las novelas de caballería. Se destacan las que incluimos en la tradición artúrica hispánica de los siglos XIV y XV. A este ciclo pertenecen los cuatro libros de Amadís de Gaula (1508), El libro del caballero Zifar, (basado en un texto escrito dos siglos antes) y muchos más, como Las Sergas de Esplandián (1510), y el Palmerín de Olivia (1511), entre otras obras. El género no sólo floreció en la Península Ibérica. Francia tuvo su Tirante el Blanco e Italia produjo una serie de poemas épicos novelescos, como el Orlando Innmarato.

Sabemos asimismo que en el Renacimiento fueron cristalizando otros géneros narrativos como la novela pastoril y la sentimental. Más tarde, con la publicación en España de El Lazarillo de Tormes en 1554, aparece en la península el más original de los géneros narrativos españoles: la novela picaresca. Sin embargo, la novela moderna no alcanzó su verdadero sentido hasta principios del siglo XVII, con la publicación de Las Aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes (1547-1616). Al ironizar finamente todos los géneros y corrientes literarias de su época -la novela sentimental, la pastoril, la Bizantina, la picaresca, además de la alambicada tradición del amor cortés- el Manco de Lepanto los trasciende, creando para Europa-y para el mundo-la protonovela moderna. Es tal el ingenio de Cervantes que en este 2005, a cuatrocientos años de la publicación del primer tomo del Quijote, este libro infinito continúa siendo fuente inagotable de nuevos estudios.

¿Cuáles eran las bases de las novelas de caballería? Elogiaban la lealtad, el honor, la cortesía y el amor, mediante la narración de las hazañas y empresas guerreras de los caballeros andantes.

La definición puede aplicarse cabalmente a "El secreto del Emperador", de Alfredo García Francés. que nos ofrece la vida de D. Luis Espinosa de los Monteros, fiel soldado del emperador Carlos V, y sus aventuras amorosas y bélicas, mezcladas en una trama de trazos renacentistas y aliento épico.

Comencemos por destacar el estilo pulcro, la prosa de perfección geométrica, donde el autor parece haber podido utilizar la exactitud a que obliga el periodismo con una adecuación a las fórmulas lingüísticas y el vocabulario medieval. No es logro menor.

Igualmente, los escenarios en que se desenvuelve la novela-la apasionante Italia de principios del XVI, los peligrosos caminos que atraviesa nuestro héroe para reunirse con el Rey que lo ha convocado para una misión especial, y las selvas del nuevo mundo donde Don Luis se reúne con su hermano Lucas, están descritos con pinceladas certeras, que logran que el lector se sitúe en otra época, otro lugar. Igualmente lograda está la interpolación de personajes históricos - el músico y orfebre florentino Benvenuto Cellini, el Papa Clemente VII; Gracilaso de la Vega, el poeta-soldado; el conquistador Pedro de Alvarado, célebre capitán de Hernán Cortés, y el propio Carlos V, a quien Don Luis, como todo caballero, sirve con la mayor lealtad. La sólida documentación histórica y la naturalidad con que estos personajes reales se mezclan con los ficticios, es otro de los aciertos del autor.

Los dos polos centrales de la novela son el amor de Don Luis por las batallas y el erotismo, que el autor entrelaza, no sólo temáticamente, sino lingüísticamente, armonizando forma y contenido

En una primera lectura de "El secreto del Emperador" sorprende quizás el erotismo de algunas escenas, pues asociamos las novelas de caballería con la tradición del amor cortés, basado en la sumisión del amante ante la soberanía de la dama, de quien nada espera y a la que dedicará su vida en actitud de delicuescente melancolía. Conviene recordar que el amor cortés era por lo general adúltero, entre hombres y mujeres de alto linaje. A menudo era un amor frustrado, con escasa correspondencia de la dama al sufrido caballero. Este amor tiene como rasgos la humildad, la cortesía, el desinterés -el caballero no pretende el matrimonio pues muchas veces la amada está ya casada- la frustración, --por la imposibilidad de consumar el acto sexual-el secreto-pues se trata de un amor encubierto-y la utopía. En efecto, el amado no aspira siquiera a conseguir el servicio de la amada, sino que le basta con expresarle su admiración y devoción.

Pese a que esta tradición del amor cortés es la que más observamos en las novelas de caballería, existe en la Edad Media y en el Renacimiento otra vertiente de amor erótico, que asoma desde los Milagros de Berceo, el Libro del Buen Amor, la Celestina, y en una serie de poemas que siguen la tradición del amor impurus, incluso en ocasiones bastante vulgares.

Los amores de Don Luis con una Marquesa casada, una monja y finalmente con Leticia, una prostituta, combinan algunos elementos del amor cortés y del amor impurus, no sé si con el propósito deliberado del autor de deconstruir-técnica muy posmoderna- los cánones de ese amor de suspiros, espejismos y frustraciones que caracterizaba las novelas de caballería, para acercarla a nuestros días.

Alfredo García Francés, cuya profesión lo obliga a buscar la noticia de última hora, la imagen más inmediata, el instante más noticioso que puede captar con el lente, ha logrado con éxito regresar a un género narrativo que tiene su germen en la Edad Media. ¿Puede interesar a los lectores esta novela situada en la España imperial de Carlos V? Sin duda. "El secreto del Emperador" cumple con la misión principal de una novela: entretener. El autor lo logra de la única forma posible, creando un mundo cerrado, en el que el lector puede instalarse como si fuera real. Me parece suficiente para alzar las copas (o las lanzas) y felicitar a Alfredo García Francés.