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| Olga Connor Novelas de aventuras en la conquista española |
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Subjefe de fotografía del diario El País, en Madrid, García Francés tiene ''charme'' y gentileza para todo y para todos. Expresó su cálido abrazo a los cubanos en el exilio y apoyo a las Damas de Blanco en Cuba, aludiendo a la presencia de María Márquez en la audiencia, que rescató el Cristo de Medinacelli. Dijo que si pudiera escoger cenar con alguien histórico lo haría con Guillermo Cabrera Infante (ya fallecido) y Andy García, ambos fumando sus tabacos, mientras mostraran su cinta The Lost City (La ciudad perdida, sin estrenar). De ese modo, fue bordando la presentación de sus dos novelas: El hidalgo segundón y El secreto del Emperador, mencionando además a Juan Manuel Salvat, que las distribuye en Librería Universal, quien estaba presente con su hijo Michael.
María del Valle, directora del CCE, preludió a los presentadores: Emilio C. Sánchez, vicepresidente ejecutivo de la Agencia EFE de Noticias; Uva de Aragón, directora asociada del CRI (Cuban Research Institute/ Instituto de Investigaciones Cubanas), de la Universidad Internacional de la Florida, y Rosie Inguanzo, actriz, poeta y narradora, quien leyó un fragmento muy ''picantón'', como lo calificó ella, de una de las novelas con todo el erotismo en la voz de que ella es capaz. ''Lo conozco desde que iba con la cámara en ristre en el País Vasco, en años intensos'', dijo Sánchez. ''Es un escritor profundo que se planteó un proyecto complicado, la épica del encuentro entre dos mundos, en lo humano y lo religioso''. Es la época de la Conquista y Colonización de América, en la España Imperial de siglo XVI, en que lealtades y traiciones han sido tantas veces mal contadas y distorsionadas, explicó. ''Fue un mundo ético y apasionado'', que se refleja en El hidalgo segundón, una obra de intriga y suspense que se leyó de un tirón, y que comparó entre otras, a la serie del Capitán Alatriste, de Arturo Pérez Reverte. De Aragón analizó El secreto del Emperador, situando el libro en la época en que se desarrolla, de gran afición a las novelas de caballería, en la que no sólo se hablaba de amor cortés, también había poesía erótica, dijo. Citó nombres como Las sergas de Esplandián, de 1510; el Palmerín de Olivia, de 1511, y, por supuesto, los libros de Amadís de Gaula, de 1508, que son narrativas afines a El secreto..., dijo, pues ''elogiaban la lealtad, el honor, la cortesía y el amor, mediante la narración de las hazañas y empresas guerreras de los caballeros andantes'', valores exaltados en esta obra. Su protagonista se entremezcla con personajes históricos como Benvenuto Cellini, el Papa Clemente VII, el poeta español Garcilaso de la Vega, el conquistador Pedro de Alvarado y el Emperador Carlos V, todo con sólida documentación y con una adecuación al vocabulario y fórmulas lingüísticas de aquellos tiempos, afirmó. El autor expresó ''satisfacción por las buenas críticas y un éxito editorial más que amplio'', y recordó al amigo, el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, sin cuya correspondencia quizás no hubiera ''fabulado y mentido'', para librarse de la demagogia imperante. Los Hidalgo Montero son sus personajes, y espera seguir su trayectoria en una tercera novela que cumpla la trilogía de sus vidas. Leyó algunas de las críticas publicadas en España, de Lourdes Garzón, por ejemplo, y del propio Bryce Echenique, que lo llamó ''arqueólogo del idioma'' comparando su escritura con la de Concierto barroco, de Alejo Carpentier. El periodista se disculpó, sin embargo, diciendo que no era autoridad en el siglo XVI, pero que no iba a contrariarlo. Se admiró del viejo y culto castellano de Latinoamérica, lenguaje sonoro y arcaico que trágicamente se ha perdido entre los españoles. Adornó a Don Lucas, dijo, el personaje de El hidalgo segundón, con altruismo, amor, honor, lealtad y respeto. Aunque era una época en que ``se mataba sin remordimiento, se moría sin miedo, y el genocidio era cosa sin importancia''. |