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García Francés
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TEXTO COMPLETO DE LA PRESENTACIÓN DE "EL HIDALGO SEGUNDÓN" por Alfredo García Francés

Gracias a todos por estar aquí; especialmente a la FNAC, a mis editores y a los amigos que en esta presentación arriesgan su prestigio acompañando a un escritor novato.
Mi recuerdo cariñoso a los que hoy no pueden acompañarnos (Bryce, Posadas, Sadaba), aunque nos envían su abrazo cariñoso que deseo compartir con ustedes; in memoriam, a mi tío José Luis Francés, que se fue sin acabar de enseñarme todo lo que sabía.

Algunas personas me preguntan porque escribo teniendo en mi profesión de fotógrafo un medio de expresión tan apasionante; es verdad que mi creatividad estaba satisfecha, pero adviertan que la fotografía que yo he practicado desde hace muchos años, la foto de prensa, por su propia esencia no permite la mentira. Escribo por tres razones que nada tienen que ver con ese tan oído: "desde niño, siempre, deseé escribir" que yo, la verdad, jamás he sentido. Comencé a escribir "el hidalgo segundón" por amor a Maite Iradier, mi mujer, que me urgió a ello un día que la distraía de sus investigaciones; también por gratitud a Alfredo Bryce Echenique al que quería devolver la dedicatoria que me regaló en uno de sus libros, y, en tercer lugar, y ahora me entenderán mejor, por satisfacer un formidable deseo incumplido de fabular, de mentir, desaforadamente.

En general soy bastante propenso a decir la verdad, a ser objetivo, nada de falsos optimismos, nada de botellas medio llenas… ; esa faceta mía, que algunos llaman pesimismo y yo realismo, me suele conducir a sufrir el dolor por lo perdido que describía Carlos Gurméndez, en su libro "La Melancolía".

Hoy, mientras escribo sobre D. Lucas Espinosa de los Monteros, satisfago mi ansia oculta de mentir pero, mintiendo, he percibido que hay valores prácticamente desaparecidos de nuestra sociedad. Desaparecieron el altruismo, patriotismo, honor, lealtad, amor, respeto y lo que ustedes quieran añadir… mientras, arteramente disimulados de virtudes, están en auge la corrupción, la maldad, la mentira, la violencia y una brutal e inimaginable demagogia en todos los órdenes de la vida. Prácticamente no existen valores positivos entre familia y amigos, entre los amantes, tampoco entre los partidos, ni entre la oposición, el gobierno y ciertos nacionalismos; se echan de menos también entre algunos obispos vascos y las ovejas que deberían pastorear. Mi recuerdo a Gesto por la Paz, Fundación para la Libertad, Basta Ya y a todos los que defienden nuestra libertad en las Vascongadas.

Así que, al escribir las aventuras de "el hidalgo segundón", y de aquellos hombres y mujeres de dos mundos diferentes que chocaron con tanta violencia, he procurado que a D. Lucas le acompañen todas las virtudes de un hombres cabal.

Espero entreteneros con las épicas aventuras de mis héroes y villanos, inquietaros con las maldades de las que sólo son capaces los más pérfidos traidores, turbaros con los sentimientos de nobles corazones ávidos de ternura y encenderos con los gemidos de amor que dejan escapar mis personajes en sus noches de pasión. Busco la complicidad de aquellos capaces de emocionarse con las pasiones buenas y malas de mis protagonistas, y que amen ardientemente aquel nuevo mundo, más allá del Océano, al que tanto daño y tanto bien hicimos. Deseo recordaros la historia de nuestra España, y si es posible, aficionaros a ella, para que entre todos evitemos repetir sus episodios más negros.

Por supuesto, personalmente, sólo quiero divertirme y fabular; si, además, consigo algún otro propósito mi afán de escritor estará más que satisfecho. Muchas gracias a todos.