Alfredo García Francés (Bilbao, 1949), editor gráfico de El País y Premio Nacional
de Periodismo, presentó el 25 de noviembre en Madrid su segunda novela, El secreto
del Emperador. En una sala abarrotada de público y en la que estuvo arropado por el
escritor Bryce Echenique; la actriz Charo López; la consejera cultural de Catilla
y León, Silvia Clemente, y la periodista de RNE Pilar Socorro, el autor dio a conocer
el nuevo volumen de la trilogía El tiempo de las mariposas. Se trata de una particular
recreación histórica de la España del siglo XVI que García Francés iniciara con éxito
hace un año en El hidalgo segundón a través de la figura de don Lucas Espinosa de los
Monteros, joven soldado castellano de las tropas de los Reyes Católicos. Tras su buena
acogida, el escritor y periodista relata en El secreto del Emperador las andanzas de
alcobas y caballerías de don Luis Espinosa de los Monteros, hermano mayor de don Lucas
y fiel coronel del emperador Carlos V. Las guerras en Italia contra las tropas enemigas
del rey Francisco I de Francia y su posterior viaje a las Indias por orden real en
busca de su hermano con una misión secreta recomponen, a caballo entre la realidad
y la ficción, uno de los capítulos más apasionantes de la época de los conquistadores.
El autor culminará la trilogía con la novela Bastardo Real, en la que trabaja en estos momentos.
García Francés empezó expresando su "satisfacción" por la presencia de "magníficos anfitriones
del ámbito cultural y amigos" que le acompañaban esa tarde. Dedicó un recuerdo a su editor
fallecido de la editorial Mileto, José María Gutiérrez, y agradecimientos a sus lectores y
compañeros periodistas. Elogió en especial a su "hermano peruano" Alfredo Bryce Echenique,
su "ejemplo como escritor y caballero", y a su mujer, María Teresa, quien le incitó a darse
a la escritura para no distraerla en casa de sus labores como investigadora. "Si el primer
libro, El hidalgo segundón, nació del amor, este segundo, lo ha hecho del cariño. Cariño por
mis personajes, los valientes hidalgos Espinosa de los Monteros, a los que hoy soy incapaz de
negar ningún capricho", confesó el autor. Durante su discurso, García Francés puntualizó sobre
las personalidades de sus soldados castellanos. "Adorné a don Lucas, el hidalgo segundón, con
aquéllas virtudes que echo en falta en nuestra sociedad y que mucho apreciaría ver en mí mismo;
pero, igualmente, desearía tener las cualidades de su hermano mayor, don Luis Espinosa de los
Monteros, protagonista de El secreto del Emperador, hidalgo valeroso hasta la locura en la
guerra y de una gran gallardía que lo hace irrestibible para las mujeres". Uno y otro representan
distintas épocas de transición, que el autor retrata fielmente en sus novelas históricas.
"Don Lucas estaría más cerca de la caballería andante medieval, mientras que don Luis sería
una aproximación a lo que después llamaremos un hombre del Renacimiento", aclaró.
El secreto del Emperador está ambientada en el primer tercio del siglo XVI, en el que se entierran
los restos oscurantistas de la Edad Media y se avecinan tiempos de regeneración. Son las guerras de
Italia, que aún no es una nación y cuyas ciudades-estado: Milán, Florencia, Venecia, Roma... se disputan
los reinos de España y Francia. Don Luis deberá abandonar la plácida Italia camino del Nuevo Mundo para
trasladar a su hermano el secreto que, junto con Carlos V, sólo ellos deberán conocer.
Así pues, García Francés hizo un llamamiento al estrechamiento de lazos entre los dos mundos, que
refleja en sus obras, y no quiso pasar por alto alguna que otra indulgencia pública por "tamañas
barbaridades, despojos y masacres como hicimos los españoles sufrir a los pueblos de América".
Y añadió: "Aún asumiendo los enormes errores de aquella época brutal, podemos estar orgullosos
del descubrimiento del Nuevo Mundo y de algunos de los personajes que forjaron la Hispanidad".
También tuvo palabras para el idoma castellano: "Pensemos en la lengua que hoy nos une con
aquéllos a los que en el siglo XVI tanto daño y tanto bien hicimos". Por otra parte, sacó a
colación la "tergiversación" que, en determinadas ocasiones, se hace de la Historia y puso como
ejemplo el proyecto del canal de Panamá, cuya orden de construcción partió del emperador Carlos
V en 1532, pero cuyos méritos se atribuyeron franceses y americanos. "La Historia de España se falsea,
se deforma a conveniencia o, más tajantemente, se omiten algunas autonomías", denunció. Por su
trabajo en El País, al filo de la actualidad, y en relación a los conflictos que, día a día,
llenan las páginas de la Historia, García Francés aprovechó para condenar la violencia en el País
Vasco y exigir justicia para los criminales del 11-M. "No olvidemos la dura realidad que nos
va a tocar vivir en España y, con idéntica valentía que mis personajes, recordemos que debemos
vivir con mucha inquietud, porque, si aflojamos, los que quieren para nuestro país soluciones
distintas a la libertad y la democracia nos las impondrán a mochilazos cargados de dinamita y
metralleta", recordó. Por último, rememoró los 500 años de la muerte de la reina Isabel La
Católica, que se cumplían el 26 de noviembre.
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