INICIO
García Francés
 
 
El escritor Bryce Echenique y la actriz Charo López, con los que García Francés mantiene una estrecha relación de amistad, manifestaron su admiración hacia el escritor y su obra. Antes de empezar el acto, el autor de Un mundo para Julius calificó la nueva novela de "un desafío" con respecto a la primera, y añadió elogiosamente: "Dicen que no hay segundas partes buenas, pero en este caso, Alfredo se atreve incluso con una tercera". El escritor peruano valoró el gran mérito del libro "por estar escrito con pasión, con conocimiento de detalles y mucho estudio; por ser una especie de tratado de arqueología literario de aquélla época. Si se borrase aquél mundo, esta novela podría reconstruir un poco todos sus armamentos, las vestiduras, las ceremonias, los protocolos, los rituales... Está escrita con una enorme seriedad e investigación". Durante la presentación, Bryce Echenique calificó la novela de "sabia" y "bella para leer y ser leída". Destacó, en especial, la solidez de sus personajes, "que asoman constantemente" en uno y otro volumen, y la abundante terminología en castellano antiguo que impregna la obra de García Francés: "Hay una arqueología del idioma. Alfredo ha ido buscando las palabras adecuadas, exactas para cada pieza del inmenso engranaje que viene a ser el libro y, a ese nivel, es de un rigor lingüístico muy grande", añadió. Esa labor de documentación, "con la que ha investigado en la historia y los documentos para lograr que una armadura tenga el peso y el color de una armadura; que un árbol de América tenga la forma, el color, las flores de un árbol de América, es un trabajo de un rigor científico que nos acercaría al abrumador, real y maravilloso mundo de Alejo Carpentier". Bryce Echenique comparó el El secreto del Emperador con Concierto barroco, del autor cubano; y buscó similitudes entre El hidalgo segundón y Los perros del paraíso, del argentino Abel Posse. Todas ellas, obras con personajes "desgarrados por dos mundos", Europa y América. Según el escritor peruano, que prepara la segunda parte de sus antimemorias (Permiso para sentir), los conquistadores de hoy serían precisamente esos "hombres marcados por su época, unos perros en el paraíso". Por su parte, Charo López se refirió en privado a El secreto del Emperador como una novela "entretenidísima, original y con un lenguaje muy rico y muy lírico". La actriz elogió el mérito del escritor, a pesar de su "vocación tardía", según dijo. "Alfredo ha pasado toda su vida viendo a los demás, cómo posan, cómo hablan, y, de repente, es él quien decide ponerse delante de las cámaras, porque sabe escribir, lo hace bien y debería haberse puesto desde pequeño", confesó. Charo López, que tiene previsto participar en una función teatral con motivo de la celebración del bicentenario de la Plaza Mayor de Salamanca, manifestó además la emoción que para ella suponía la presentación de la novela de García Francés: "Los actores y personajes públicos no sólo estamos para hacer nuestras funciones, sino también para opinar y comprometernos, crear opinión y echar una mano a un amigo, como es este caso; algo que hago con muchísimo cariño". La consejera Silvia Clemente destacó el aspecto revelador que García Francés aporta una vez más en esta su nueva aventura literaria. "Es una obra ágil, que mantiene el interés, la emoción y permite aprender, acercarse a la América del siglo XVI y descubrir un poco más lo que supuso el descubrimiento de América", aseguró. La responsable cultural recordó la localidad burgalesa de Espinosa de los Monteros, de donde proceden los protagonistas de ambas novelas. El acto, moderado por la periodista Pilar Socorro y presentado por Francisco Martín Cabrera, director de El Corte Inglés de Serrano, y Ramón Pernas, director cultural del centro (que se sumó al final), se cerró con la lectura de parte del capítulo Agnus Dei por parte de Charo López. Un pasaje cargado de fuerte erotismo y fiel reflejo de las constantes aventuras del galán don Luis Espinosa de los Monteros. Alfredo García Francés se formó en la Escuela de Fotografía de Bruselas y completó su preparación en Amberes y París, antes de abrir su propio estudio de fotografía publicitaria. Recibió el premio Nacional de Periodismo en 1984 por su trabajo como enviado especial de El País, donde colaboraba desde 1977, y tan sólo una año después de entrar a formar parte de su Redacción en Madrid. Entre sus trabajos profesionales destacan la cobertura de conflictos internacionales como los de Irlanda, Líbano, Kuwait, Rumania o Kosovo, además de la transición democrática en el País Vasco o Mayo del 68. Fue jefe de Fotografía de Tribuna Vasca, miembro fundador de la agencia Cover Press y colaborador de Cambio 16, Interviú, Triunfo o Diario 16, y otras prestigiosas publicaciones como Paris Macht, Stern y Le Nouvel Observateur.

Reyes Cuevas